La siguiente lectura invita a la
reflexión, pues abraza un sentimiento cristiano, el cual no hay que caminar muy
lejos para encontrarlo. Este sentimiento cristiano es La Fraternidad.
Es
el sentimiento cristiano que emana de la enseñanza del Espiritismo, de la
enseñanza de Jesucristo, y no es algo inalcanzable, pues cuando vemos y
sentimos al prójimo como si de nosotros mismos se tratara, estamos viendo y
sintiendo a Jesús. Pues quien no ve a Jesús en sus obras es porque no le conoce,
y para conocer a Jesucristo no hay que buscarlo fuera de nosotros, sino dentro
de sí mismo, reconociendo su presencia en nuestras obras, en el prójimo.
Pues bien, del mismo modo podemos
decir:
Quien ha encontrado a Jesucristo, ya
no concibe su vida sin él, y siente que le tiende su mano y le dice:
“yo necesito de ti” te necesito sirviendo al bien
y ayudando a tu prójimo.
Si queremos mantenernos cerca de
Jesucristo, tenemos que cuidar de no caer en las tentaciones de los vicios, la
codicia, el egoísmo, etc. porque para estar junto a él, de forma perenne, hay
que pasar por la puerta estrecha.
Mateo 7:
12 - 14
Así que, todas las cosas que quieran
que los hombres hagan con ustedes, así también ustedes hagan con ellos; porque
esto es la ley y los profetas.
Entren por la puerta estrecha; porque
ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son
muchos los que entran por ella.
Pero ¡Qué estrecha es la puerta, y
qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos son los que la hallan.
¡PERO NOS VAMOS A RESIGNAR A NO ENCONTRAR
EL CAMINO QUE LLEVA A LA VIDA!:
¡LUCHEMOS
POR ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA! QUE HA SIDO
HECHA
PEQUEÑA PARA QUE TAN SÓLO LOS HUMILDES PUEDAN PASAR A TRAVÉS DE ELLA.
EL CAMINO DE LA VIDA DE ESTE MUNDO
ES ANCHO, MUCHOS LO SIGUEN PORQUE ES COMO UN RÍO DE DESEOS Y PLACERES, LOS
ARRASTRA AL PELIGRO ESPIRITUAL Y ES UN CAMINO DEFINITIVO A LA PERDICIÓN. EL CAMINO
A LA VIDA ES ESTRECHO Y DIFÍCIL DE SEGUIR, NO TODOS LO PUEDEN ENCONTRAR PORQUE
EXIGE SEGUIR EL EVANGELIO DE JESÚS.
En la palabra Fraternidad se resume todos
los deberes del hombre respecto de sus semejantes. Fraternidad, es sinónimo de:
Desinterés, abnegación, tolerancia, indulgencia, caridad, en pocas palabras:
“hacer a los
demás lo mismo que deseemos para nosotros”.
El calor humano como un gesto de
afecto, es hacer caridad, sin que cueste nada material hacerlo, sólo un
sentimiento de Fraternidad.
Si la humanidad fuera consciente de
que todo cuanto ofrezca a otro,
si fuera
consciente de que la caridad que haga a otro va a reflejarse en su
vida, en beneficio y bienestar espiritual, el egoísmo tendría menos
protagonismo.
La Fraternidad es la base del bienestar de la sociedad,
porque sin ella no existiría la igualdad. Aquí nos encontramos con un gran
obstáculo, y es el orgullo, que siempre quiere dominar y ser el primero en
todo, juntamente con el egoísmo, un gran enemigo de la libertad y la igualdad.
A esto voy a hacer una aclaración con
un pequeño texto del libro:
OBRAS PÓSTUMAS:
La
fraternidad practicada en toda su pureza ha de ir acompañada de la igualdad y
la libertad, porque de otro modo ya no sería verdadera fraternidad. La libertad
sin la fraternidad, es la rienda suelta a todas las malas pasiones, es la
anarquía y la licencia; al paso que con la fraternidad, es el orden, porque el
hombre no puede hacer mal uso de
Su
libertad. Sin la fraternidad, el hombre hace uso de la libertad solamente para
toda clase de bajezas, y esto explica porqué las naciones más libres se ven
obligadas a fijar límites a la libertad. Practicar la igualdad sin la
fraternidad conduce a idénticos
Resultados,
porque la igualdad quiere la libertad.
Tenemos el corazón endurecido, y esto
es una característica de los habitantes de este planeta, con excepciones en las
que el Espíritu tiene una gran elevación espiritual y su corazón es toda bondad.
No son las leyes las que
decretan la caridad y la fraternidad; porque si no están en el corazón, el
egoísmo las sofocará. Hacerlas penetrar en el corazón de los hombres es tarea
del Espiritismo.
EL LIBRO DE LOS
ESPÍRITUS:
La
purificación de los espíritus produce en los cuerpos en que está encarnado el perfeccionamiento
moral; se debilitan en él las pasiones animales, y el egoísmo cede el puesto al
sentimiento de fraternidad.
“Lo que a menudo hace
egoísta al hombre es el egoísmo de los otros, porque siente la necesidad de
estar a la defensiva. Viendo que los otros piensan en sí mismos y no en él, se
ve arrastrado a pensar en él y no en los otros. Pero sea el principio de
caridad y de fraternidad base de las instituciones sociales, de las relaciones
legales de pueblo a pueblo y de hombre a hombre, y entonces el hombre cuidará
menos de su persona, viendo que otros piensan en ella”.
Las personas poseemos aptitudes que
aún nosotros mismos no podemos comprender.
Aptitudes del Espíritu con una fuerza
de voluntad incalculable, pues bien ¡Utilicemos todas nuestras fuerzas en
combatir nuestros puntos débiles, nuestras debilidades, nuestros defectos!
Si nuestro punto débil es el orgullo,
debemos utilizar nuestra fuerza trabajando en combatir ese orgullo. Y de igual
forma en otros defectos o vicios. Porque hemos venido a la Tierra a progresar,
no hemos venido a fracasar.
Combatir nuestros defectos es nuestro
principal objetivo y si nos proponemos alcanzar ese camino hacia la vida, lo
conseguiremos, porque estaremos siguiendo el Evangelio de Jesús.
Sólo cuando el ser
humano sienta que todo lo que le rodea es obra de Dios y que nada le pertenece,
porque aún de su propia existencia tiene que dar Gracias a Dios, entonces será cuando
sea fraternal con su hermano.
Los hombres, sólo ven a
su hermano en ellos mismos, en su propio ser, porque el egoísmo es tan grande
que ahoga cualquier sentimiento fraternal que aparezca, pues, ya se ocupa el egoísmo
y el orgullo de ahogar este buen sentimiento, por fugaz que sea.
El hombre ve a su
semejante como algo ajeno a su vida, cuando está más relacionado a ella de lo
que pueda pensar.
El hombre sólo ve al
prójimo en sí mismo y en las personas que están unidas a él por consanguinidad
y no comprende que ese grado de relación es, a veces impuesto, a veces merecido;
a veces relaciones de causa y efecto del pasado.
Sin embargo el grado de
relación que une al hombre a su semejante, muchísimas veces es mayor y más
fuerte que el que pueda existir en la misma familia terrestre.
Los
lazos familiares que debemos conservar y cuidar con esmero, son los lazos del
espíritu, aunque prestemos también, atención y cuidados a las personas que
comparten los lazos materiales.
La
creencia en la reencarnación aumenta los
deberes de fraternidad entre espíritus reencarnados, porque cualquier persona
puede en el pasado, haber tenido una relación de familia directa con otra,
ligada por los lazos de la sangre, y ahora, sin embargo, puede ser un vecino,
un amigo simplemente, o tener una relación profesional de jefe y empleado, o al
revés, etc…
Así que la fraternidad entre los
hombres sólo se desarrollará cuando el hombre se sienta hermano de todo ser
encarnado en el planeta. Y cuando esto suceda, el lastre que tanto mal
ocasiona, como es el orgullo y el egoísmo, este lastre quedará atrás en el
camino, dando paso a un nuevo sentimiento, casi desconocido para los habitantes
de la Tierra, y este sentimiento tan sublime es la FRATERNIDAD.
A.M.G.A.
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